El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones desafiantes, pero cuando se vuelve crónico, afecta negativamente la salud física y emocional. Puede manifestarse en fatiga, ansiedad, problemas digestivos y tensión muscular, entre otros síntomas.
Para gestionarlo de manera efectiva, es fundamental encontrar prácticas que promuevan la relajación y el equilibrio. Técnicas como la respiración consciente, el yoga, la meditación y la aromaterapia han demostrado ser efectivas para reducir el impacto del estrés en el organismo. También es importante mantener una alimentación saludable, realizar ejercicio regularmente y establecer límites en el trabajo y la vida personal.
Aprender a identificar los factores desencadenantes del estrés y desarrollar herramientas para afrontarlos permite recuperar la calma y mejorar la calidad de vida. La clave está en adoptar pequeños hábitos diarios que fomenten el bienestar y la armonía en cuerpo y mente.


