El sueño es un pilar fundamental de la salud y afecta tanto al cuerpo como a la mente. Durante el descanso, el organismo se regenera, el cerebro procesa información y se regulan funciones esenciales como el metabolismo y la respuesta inmunitaria.
Un sueño deficiente puede generar fatiga, problemas de concentración, cambios de humor y mayor susceptibilidad a enfermedades. Para mejorar la calidad del descanso, es recomendable establecer una rutina nocturna, evitar dispositivos electrónicos antes de dormir, reducir el consumo de cafeína y practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda.
Desde la perspectiva holística, el descanso no solo implica dormir ciertas horas, sino asegurar un sueño reparador y profundo. Crear un ambiente tranquilo, con poca luz y sin distracciones, ayuda a mejorar el ciclo del sueño y despertar con mayor vitalidad y claridad mental.


